lunes, 15 de diciembre de 2014

El espíritu de las leyes-  Montesquieu 

El libro “Espíritu de las leyes” no es referente a las leyes que existen y cuáles son sus normas, mejor dicho por Montesquieu, es del espíritu, porque habla de las relaciones que pueden tener las leyes en diversas cosas y entre ellas.
    Las leyes son las relaciones naturales derivadas de la naturaleza de las cosas, son la esencia y subsistencia de todo. Mismas leyes que rigen a Dios “obra según las reglas porque las conoce; las conoce por que el la hizo; las hizo porque están en relación con su sabiduría y su poder”. Existen cuatro tipos de leyes naturales derivadas de la constitución de nuestro ser; la idea de un creador siendo la primera por el conocimiento del hombre sobre su debilidad; Buscar sus alimentos, siendo la segunda por el conocimiento de sus necesidades; Acción reciproca de los sexos diferentes, siendo la tercera al unirlos por el temor y supervivencia; Vivir juntos por el deseo, siendo la cuarta.
    Cuando entran en sociedad empieza el estado de guerra y la lucha entre particulares, teniendo lugar el derecho de gentes que regula la relación entre pueblos, el derecho político regulando la relación entre gobernantes y gobernados, y el derecho civil que regula la relación entre ciudadanos. En estos estados hay tres especies de gobiernos: el Republicano, que es el pueblo soberano eligiendo a sus monarcas y magistrados guiados por un senado que hará durar la democracia y la prosperidad siendo llevado por la virtud, el Monárquico donde el gobierno es uno solo por leyes fundamentales y el monarca sigue una constitución llevada por el honor, por último el Despótico llevado por un hombre, perezoso, ignorante, libertino que satisface sus caprichos imprimiendo el temor.
    La educación es muy importante porque la base de estas repúblicas se puede sentar en ellas, como es en el Estado Monárquico ya que su educación busca enseñarles cuando salgan de la escuela, exigiendo política en los modales y buscando elevar el corazón, no obstante la educación de los gobiernos despóticos busca limitar de cualquier forma el estudio, fomentando la pobre educación familiar y las repúblicas buscan educar con honor. Es claro que la forma de educar influye directamente en la población que forma los gobiernos y como estos se plasman.
    Igual de importante es la virtud en los legisladores y en los estados políticos; se puede traducir como el amar a la República. El amar a la República en la democracia es tener a amor a la igualdad. Así teniendo virtud, frugalidad y siendo sobrio un hombre puede llevar el Estado, siempre bajo las layes que limiten su precipitación. Tienen que llevarse con honor para obtener la subordinación del pueblo, que empieza por los jóvenes que respetan a los viejos y los viejos que se respetan a ellos mismos.
    Referente al control que ejercerá el gobierno sobre sus leyes criminales, cuanto más se acerque este al gobierno de la República, más fija debe ser la manera de juzgar. En la monarquía el juez juzga con ayuda de las layes. En el despótico el juez juzga por sí solo. Lo que se debe de aplicar es un soberano que coloque magistrados para que ellos juzguen por él, así el príncipe no se exhibe y no pierde su gracia de soberano que tiene, además, en este gobierno regular se puede acusar con los magistrados, depositando nuestra confianza en ellos, para que actúen. Se puede servir de toda forma de penas, pero sin ser extremas colocándolas en un plano de la vergüenza de vivir el castigo.
   En estos gobiernos el lujo es la comodidad lograda del trabajo de otros. No puede haber lujo en un país con igualdad de riqueza, pues el lujo crece con la vanidad de los hombres. Pasamos ahora, al papel que desempeña la mujer, su condición en la sociedad es principalmente: de lujo y vanidad. Se les tiene siempre bajo tutela o autoridad de un marido. Siendo culpables por el deseo que inculcan.
    La corrupción en los gobiernos nace de sus principios. En la democracia surge porque el individuo quiere ser igual del que él eligió para que lo mandara. En la monarquía se da cuando el gobernador va cerrando los privilegios de las ciudades, pensando que su capital es el Estado y, en el despotismo basándose en el temor, la corrupción se hace esperar por esa misma razón. Para defender el Estado, lo mejor es implantar un gobierno federal. Al ser el convenio entre varios pueblos, la llegada de un enemigo solo representa una parte del problema, influye también el tamaño que este tenga, pues debe de ser un estado del tamaño que pueda favorecer la rapidez para protegerlo. La otra forma de defensa es la guerra, en la cual matar está permitido por la ley natural de resguardar la vida, como si fuera un individuo el Estado.
    En la guerra se toma la vida del enemigo porque este amenaza con quitarnos la vida. No es como en el Estado, que cuando alguien atenta contra nuestra propiedad podemos ir con un jurado e imponer castigo mediante las leyes, sin embargo esta en las manos del príncipe no hacer correr la sangre cuando por razón puede alzarse en virtud, es mejor no ganarse fama por fuerzas y hacérsela por inteligente.
    En lo referente a la conquista tiene la esencia de la guerra. Cuando un conquistador se hace del pueblo es importante tomar en cuenta que la conquista es una adquisición de otro pueblo, por lo tanto no se puede destruir ya que su espíritu es de uso y conservación. Y como se toma de conservación es importante que para prosperar el nuevo orden se respeten en el pueblo conquistado la vida, las leyes y las costumbres. Viéndolo desde otra perspectiva la conquista no necesariamente es mala para el pueblo, ya que existe la razón de que el pueblo en su anterior gobierno haya tenido un príncipe opresor que no cumpliera las leyes y tuviera el espíritu de los individuos quebrantados. Por lo tanto la conquista puede ser muy beneficiosa, siempre que las circunstancias lo permita la esencia de las cosas puede tomar un rumbo diferente, en el caso de la conquista se toma un pueblo oprimido y con la llegada de un nuevo príncipe se libera.
    En un Estado deben existir leyes que formen la libertad política, que aseguren la estancia jurídica del individuo establecida por normas que lo respalden, y no solo su persona, deben asegurar sus  propiedades y su relación con los individuos. Para Montesquieu la libertad está en poder hacer lo que se debe querer, es el derecho que tienen los individuos en sociedad de hacer lo que ellos decidan mejor siempre y cuando este dentro de las leyes. También nos menciona la libertad política, es aquella que su esencia se basa en darle tranquilidad de espíritu a los ciudadanos, tranquilidad que tiene la confianza para que confíen en su seguridad.
    Ahora, hablando de leyes y quienes las ejecutan, están las tres clases de poderes que todo estado debe tener: el poder legislativo siendo el que hace y deroga las leyes, el poder ejecutivo estableciendo la seguridad pública y el poder judicial castigando mediante las leyes que los dos poderes anteriores promulgan. El poder legislativo debe estar privado de hacer leyes de tributación, haciéndolas elegir estas por elección popular, además el poder ejecutivo y el legislativo deben estar en cuerpos diferentes y no en el mismo para evitar los gobiernos tiránicos.
    Ahora, la libertad política está compuesta por otras dos clases de libertades: la libertad filosófica y la libertad política. La libertad filosófica se encarga de la voluntad del individuo dentro del Estado, y la libertad política está en tener la seguridad o al menos creer que se tiene. La libertad se transgrede cuando los delitos toman forma en el Estado, y podemos encontrar cuatro formas diferentes. Los delitos ligados a la religión, los delitos contra las buenas costumbres, los que atentan la tranquilidad y los que van en contra de la seguridad, en los cuales la pena de muerte es si excepción.

    Tenemos que todas las cosas, leyes, gobiernos, normas y todo aquel objeto que se ponga en relación con nosotros los hombres, no solo tendrá el fin de la relación, si no que si esencia y su espíritu conjugan más de lo que podemos apreciar en un estado superficial. 

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Charles Louis Montesquieu, El espíritu de las leyes, Editorial Purrúa, serie: Sepan cuantos, 2010, 18 edición, pp. 1-195

domingo, 5 de octubre de 2014

La razón del Estado

El Estado como dominio establecido sobre los pueblos, como el conjunto de leyes que guían a los súbditos, sin embargo “La razón del Estado” se lleva por “el conocimiento de los medios aptos para fundar, conservar y ampliar tal dominio”. Involucra al príncipe, su sabiduría, valor y virtud, mismos halagos que al no saber controlarlos por la grandeza de su riqueza, dan paso al vicio desmesurado de la concupiscencia y al mismo tiempo, su derrota.
    El fundar y ampliar el Estado implica en el conjunto de individuos que lo llenan, el Estado no puede ser sin súbditos y su control sin el dominio a estos. Bien, pueden ser de una naturaleza estable o inestable, apacible o violenta, dedicados al comercio o a la milicia pero estos son en misma medida súbditos o no lo son.
   La causa de la ruina de los estados es por parte de las causas intrínsecas o extrínsecas. Las primeras son las internas y las genera el príncipe ya sea por su juventud, ineptitud, idiotez o perdida de reputación. Al tiempo que su crueldad con los súbditos hace inclinar a estos con otro señorío, su idiotez y superficialidad por las riquezas insulta el honor los hombres generosos, pues al disgregar  las fuerzas por querer abarcar más de lo que entra en sus posibilidades gana desprecio. Las extrínsecas son aquellas por engaño y poder enemigo. El Estado que sea atacado por fuera difícilmente cae si su pueblo no ha entrado en las causas intrínsecas.
    El Estado es mejor conservarlo que engrandecerlo, pues el conservar requiere virtud y sabiduría y el ganarlo solo involucra el poder. Esto cae en el correcto tamaño de un Estado para que no se pierda. Uno de tamaño pequeño se verá expuesto a los Estados grandes por su debilidad, y un Estado grande causa el recelo de sus vecinos y se unen, haciendo todos juntos lo que no puede hacer uno solo. Al crecer también la riqueza lo hace con la avaricia, la envidia, el lujo y la vanidad raíz de todo mal y las causas intrínsecas. En este se estima la riqueza y no la virtud, la ofrenda y no la riqueza. Creciendo el Estado caen las bases de su firmeza. El correcto es el de tamaño mediano, pues no es tan débil por tamaño ni tan ostentoso por la grandeza.
    El Estado debe ser continuo y no discontinuo, al ser discontinuo sus separación solo expone la debilidad del país por partes. Al tener continuidad traen mayor estabilidad y fuerza. Para poder conservarlo consiste en la tranquilidad y paz de los súbditos y en caso de tener perturbaciones pueden ser por parte de los súbditos o los extranjeros. Las perturbaciones dentro del país se dan en dos partes: guerra civil o rebelión, sin embargo se pueden esquivar por el amor que se gana el príncipe y la reputación. La excelencia en la virtud del príncipe se da ya sea, en bondad y cortesía generando amor, o por fuerza y grandeza logrando reputación.
    La justicia asegura en  cada uno lo suyo y se da en dos partes. Del rey hacia el súbdito, aquí el rey no debe de consumir ni atormentar a los ciudadanos, debe reconocer las fatigas y servicios ofreciendo la comodidad del pueblo. Y la segunda parte es de súbdito con súbdito, en esta posición es mantener la ciudad libre de violencia y fraudes. El rey al no poder juzgar a todos debe de tener ministros idóneos que lo suplan. Estos magistrados no pueden ser de los pueblos ni extranjeros, deben ser los sometidos y se debe de prevenir su corrupción dándoles un salario y poniéndoles castigos gravísimos, además de acatarlos a las leyes para que no guíen por sus pasiones.
    La liberalidad no se debe de dar a los indignos y de poco en poco. El príncipe debe de tener por ojo la prudencia y por mano el valor, debe de tener el conocimiento de los efectos y costumbres de su pueblo. Debe tener pleno conocimiento de artes militares, siendo el mejor capitán y soldado, para ser estratega debe de tener el conocimiento de la geometría y analizar pero como príncipe y no como ciudadano.
    La prudencia y el buen manejo de la República deben ser por experiencia y esta se debe fomentar con la lectura de la historia, ya que la escritura es el registro del éxito o fracaso de los principados. El buen príncipe debe medir sus amistades y enemistades, no debe fiarse de la paz y bajar la guardia “la paz desarmada es débil”, además de cuidarse de tener en el consejo súbditos fieles de otros príncipes los proyectos que se autoricen serán los mejores fundados y maduros sin llegar a la innovación, ya que esta altera los objetos que la historia ha dado reputación en el pueblo generando el odio, y si se deben hacer, será de manera cuidadosa y muy lentamente.
    Todas las virtudes anteriores no duraran sin la religión y la templanza. La religión e introduce como sostén del Estado sometiendo a los súbditos por fuerzas sobrenaturales, no solo por cuerpo y fuerza, también por conciencia y pensamiento. El Rey la utiliza ya que al estar con Dios el comportamiento que le brindan los ciudadanos será de paz y armonía. La templanza aleja los vicios y es nodriza de la virtud.
    El Estado necesita el entretenimiento y se puede dar en la abundancia, la justicia, la paz y el bajo costo de los alimentos. Sin embargo los individuos son inestables por naturaleza y se necesitaran nuevas e innovadoras formas de entretener, las mejores son aquellas que estimulan el cuerpo y el alma, las demás solo entretienen. Las empresas honradas y grandiosas requieren utilidad para el entretenimiento ya sea civiles (construcciones, puentes, coliseos) o militares (gloria y riquezas).
    En el Estado habrá tres clases de ciudadanos: opulentos, pobres y medianos. Los opulentos por sus riquezas corrompen y los pobres por la necesidad se corrompen, los más fáciles de gobernar serán los de en medio. El príncipe de quien más debe cuidarse es de aquellos que se engrandecen por valor ya sea en guerra o en paz ya que representan una amenaza, y de los pobres, pues al no tener nada que perder causan disturbios.
    Ahora, para calmar los disturbios primero se debe de controlar a los ciudadanos y envilecer el ánimo el príncipe debe dar ocupaciones a sus súbditos en trabajos mecánicos, como la agricultura y las artes, estas enamoran al individuo y no lo hacen pensar más allá del trabajo. Para debilitar las fuerzas se debe de privar a la juventud de dinero ya que es utilizado para conseguir armas, sin embargo aun caen en la posibilidad de unirse, y la mejor manera de acabar con ellos es implantar las sospechas y la desconfianza entre ellos, de esta manera no se llega al disturbio y no hay necesidad de involucrar la fuerza.
    Para asegurarse de los enemigos externos hay que tenerlos lejos levantando fortalezas con maquinas y municiones de guerra, deben de estar en un lugar de utilidad para defender a la ciudad. La manera de prevenir es llevando la guerra hasta la ciudad ajena. En dado caso de que el reino se vea en peligro de padecer una destrucción, un príncipe sabio sabrá librar el inminente peligro cediendo al enemigo.
    Las fuerzas del príncipe son: gente, dinero, bastimento, municiones y armas, con el fin de mantener y ampliar el Estado. El príncipe debe de encargarse de la profesión de hacer dinero para in fin digno, la riqueza que este tenga será utilizada para la guerra y se obtienen de dos modos: aprovechando todos los ingresos del Estado y abstenerse de los gastos superfluos. Los ingresos ordinarios son aquellos que se obtienen del pueblo y que no despojan de una manera violenta a los súbditos de sus bienes, como los impuestos, si no son lo suficiente para cubrir el gasto se pedirán prestamos a los ciudadanos ricos.
    Los ingresos extraordinarios son los pagados por extranjeros en forma de tributos, donaciones y honorarios, todos para el mismo fin: cubrir los gastos de la guerra. El príncipe se debe cuidar de la vanidad y los gastos innecesarios al bien público. Puede aceptar los donativos de una manera mesurada y atesorarse de forma tal que la riqueza sea conforme con el resto del poder de esta manera tendrá bastante gente que es la verdadera fuerza del poder, de la cantidad y el valor.
    Para acrecer la gente y las fuerzas se deben de propagar las propias y quitárselas a los otros. Se propagan las propias con la agricultura, las artes y favoreciendo la educación. Se quitan a los otros agregándoles enemigos, arruinando las ciudades vecinas y contratando gente para el propio servicio. Sin embargo para hacer crecer el Estado y el número de habitantes se debe de implementar la industria, esta se formara por la elaboración de diferentes instrumentos artificiales gracias a los medios naturales, de esta forma se fortalece la economía y amplia el Estado.
    Para acrecer las fuerzas es necesaria gente con valor, soldados que estén instruidos en el arte de la guerra, ya que pocos soldados con valentía valen más que muchos viles y cobardes. El principal fundamento de un dominio es la independencia del Estado y no hay mejor manera de hacerlo que siendo superior o igual a la del enemigo, de esta manera no necesitas de lo ajeno. Para tener éxito en las batallas no se debe de utilizar la milicia ni las fuerzas ajenas.
    La milicia solo se interesa en la paga y es fácil de revelarse, y las fuerzas ajenas solo se preocuparan por su rey. La formación de los soldados involucra el orden y la firmeza del ejército y para mantenerse necesitan una causa y la disciplina. La causa justifica su ataque brindando firmeza y seguridad ya sea por defensa de la religión, del Estado o por el honor. Y la disciplina es el arte de hacer un buen soldado, aquel que obedezca valerosamente educado por premios y castigos, por fatigas que los templa y refuerza además de la implantación de la necesidad que al convertirse en virtud aumenta el valor de los soldados.

    La razón del Estado es el timón que el príncipe debe guiar para llevar tanto a su barco como a su tripulación. La adquisición del territorio, el conservar y ampliar conlleva la escancia del pueblo que lo lleva que las reglas y la conciencia que se deben adquirir son por herencia del poder y la virtud que envuelven al príncipe. Lleno de sabiduría, fortaleza y bondad, la razón del Estado como virtud del hombre. 
    Me parece una muy buena obra por que nos da las bases y la esencia del orden que debe el Estado, además de que las situaciones expuestas en el libro y como se resuelven en teoría son magnificas maniobras pensadas con sabiduría y experiencia. 

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Bibliografía
Giovanni Botero, La razón de Estado, pp. 91-185

"La política" de Aristóteles

La política de Aristóteles toma al Estado y su ciencia como la conjunción de las virtudes de los hombres pasando por el amo y el esclavo, la economía, la ciudad perfecta, la educación, la protección de la nación y el matrimonio. Analiza las cualidades y defectos para la perfecta incorporación de estos al gobierno reintegrándolos por medio de la belleza, la paz y lo virtuoso todo esto como base de la armonía social.
    
   En el libro primero de “La política” de Aristóteles menciona la cuidad o asociación política como la búsqueda de beneficios por parte de los individuos en este conglomerado la naturaleza del hombre demanda la existencia de un amo y un esclavo, el amo tiene la inteligencia por ser capaz de la previsión por lo tanto tiene la autoridad y el mando, mientras que el esclavo tiene la fuerza corporal para la ejecución de las ordenes del amo por lo cual es el que obedece. Esto da paso a lo que se constituirá como la primera familia; Amo y esclavo.
    
    La naturaleza que existe en los hombres exige lo justo y esto es, que uno sirva y otro mande, claro, solo cuando la naturaleza lo declare y exista la amistad entre el amo y el esclavo lo que quiere decir que el amo demande lo que el esclavo sabe hacer, cuando sea por razones externas a la naturaleza la relación del amo y el esclavo se toma como efecto de una ley y una violencia. Ya pasando el primer vínculo familiar, estos vínculos en su conjunto forman la primera aldea, cuando la población crece las necesidades y la organización deben actualizarse.
    
    En la primer aldea el que rige será el más viejo, cuando el numero de aldeas y poblados aumente aparecerá la ciudad perfecta, su fin, la necesidad de vivir bien, el hombre al estar dotado de la palabra diferencia lo útil de lo perjudicial y lo justo de lo injusto tomando su más grande arma que la naturaleza le pudo dar, la virtud y la prudencia. Al ser la justicia la base de la sociedad constituye el orden social.   En la porción mínima de este Estado la justicia ya se implanta en la economía domestica y la distribución de los papales en la familia, el del amo como ingreso de bienes y de la voluntad más fuerte, la esposa como un individuo de virtud débil más nunca reprimido y los hijos como los de voluntad no formada.
    
    La economía doméstica da hincapié a las riquezas, Aristóteles nos dice que la economía es aquella que hace de cosas a los hombres de primera necesidad  para que pueda vivir bien, sin embargo la producción y la multiplicidad de instrumentos dan la obtención de bienes que son entendidos como riqueza, cuando esto en realidad es lo indispensable para ser feliz. Cuando el intercambio de productos se da en la necesidad que aumentar la riqueza ya no se puede hacer el cambio de un objeto por otro, apareciendo la moneda, el comercio al menudeo y la exportación e importación de productos y bienes creciendo como elementos de la riqueza el comercio y el salario.
    
    Los hombres que disfruten de la valentía y la generosidad aplicando el valor de la virtud a su entorno ese será el individuo digno de ser llamado amo, pues al tener la razón y la fuerza que liderada por su alma y no por las vanidades del cuerpo forjaran la paz como fin mediático de las confrontaciones sociales con los esclavos, empleados en el papel que la naturaleza les apropio con las fuerzas corporales y la obediencia.
    
    En el tercer libro de Aristóteles habla del Estado, el gobierno, el ciudadano y la constitución como la función de un concepto ayudando al pleno desarrollo del siguiente.
   
   En el Estado la población va a ser separada por las edades de los hombres al mismo tiempo esta clasificación descarta a los ancianos y a los jóvenes. Los ancianos son colocados en la sociedad como hombres ya jubilados y los jóvenes de tomaran como ciudadanos incompletos entonces ¿Quiénes son los verdaderos ciudadanos? Aristóteles nos dice que el rasgo del verdadero ciudadano va a ser aquel que goce de las funciones de juez en otras palabras las magistraturas.
    
  En la obra se coloca la siguiente interrogante ¿El Estado puede cambiar, o son los individuos los que lo cambian? El Estado es una asociación de ciudadanos que obedecen una constitución si la constitución cambia, cambia el Estado, variando de una constitución a otra y de una democracia a otra. El verdadero ciudadano es aquel que tiene voz para hablar y que lo cubre una ley pudiendo así gozar plenamente de sus derechos. Al tiempo que el Estado es para el hombre y el hombre para el Estado incluye la virtud de los ciudadanos de bien para hacer peso en este.
   
    El tener una propiedad dentro de la ciudad no te acredita como ciudadano, se es ciudadano cuando se participa en los poderes públicos llamados magistrados u hombres de política, estos ciudadanos se diferencian de los hombres libres, los magistrados son hombres de bien y virtuosos dueños de los intereses comunes, y el hombre libre es la combinación de la obediencia con la negligencia de seguir las ordenes. La constitución al ser hecha por magistrados tiene que ser soberana ante el gobierno.
    
     La constitución pura es la consulta de los intereses de la población, mientras que en cuanto cambien las costumbres de los hombres de bien por el corrompido interés en sus fines particulares aparece lo que es la constitución corrupta y la forma de expresarse en el gobierno que dictamina. Las formas de expresión en el Estado son por medio de: Tiranía (poder por medio de la fuerza y los intereses individuales del gobernante), Oligarquía (poder centrado en unos pocos) y la demagogia (Poder en el nombre del pueblo y para el pueblo). Con estas tres maneras de manipular el Estado se pierde su verdadero sentido que es el desenvolvimiento y comodidades de la existencia, se pierde la igualdad, la equidad política y la soberanía como la virtud e ilustración de cada individuo.  
    
    En el cuarto libro se habla de la vida más perfecta tomando como punto central al gobernante y la ubicación de la ciudad.
   
     La vida más perfecta toma a la virtud por guía. El gobernante de la ciudad debe de cumplir dos condiciones, la primera es tener un fin admirable, y segundo los actos que conduzcan a este fin. El gobernante debe ser una persona que reúna los tres bienes externos del cuerpo y del alma: virtud, razón y conducta. El gobernante debe de conocer a los habitantes y forjar entre ellos la armonía y el afecto.
    
     Puesto que a mejor constitución es la que permite al gobernante dar la mejor administración al pueblo, la mejor administración es la que da mejor felicidad y la felicidad es el desarrollo completo de la virtud absoluta como componente de las características que debe de tener el gobernante. Las aptitudes que se juntan son para el fin de gobernar la ciudad una ciudad que debe de tener una buena expansión territorial basta para la cantidad suficiente de individuos así como las condiciones del clima para cuidar la salud de sus habitantes.
    
     La ciudad debe de tener las rutas marítimas del comercio por mar y tierra así como la protección de muros contra los ataques enemigos en las guerras, sin embargo nos dice Aristóteles que el comercio debe depender del interior del Estado. Un país independiente se abastera así mismo sin la necesidad de exportar e importar productos para el cambio. De la ubicación del estado pasamos a la composición. Los grupos que conforman el Estado son: Labradores, artesanos, comerciantes, esclavos, ejercito, los jueces y legislativos, ricos y magistrados.
   
      En un Estado justo la igualdad es Justicia por lo tanto el gobernante debe de fijar la forma para repartir el poder y los legisladores llevar a los hombres a la virtud, teniendo como resultado: la naturaleza por ser hombre, las costumbres por ser bueno y la razón por ser inteligente. Para poder lograr esto la educación es primordial para el desarrollo de individuos virtuosos, desempeñando su cuerpo en los primeros años de vida para no deformar su estructura y que funcionaran en la guerra, a una edad de ocho años ilustrarlos con canciones y obras que inculcaran aprendizajes en ellos que les servirían para su fututo y finalmente cuando fueran adultos llenarlos de inteligencia y razón.
    
     Para poder lograr esto no solo se necesitaba de buenos magistrados, también era de buenos padres. Para poder tener un hijo en buenas condiciones los padres tenían que estar en edad reproductiva de poder procrear un hijo sano, ni muy jóvenes pero tampoco viejos para poder educar a los hijos en la plenitud mental de los padres.
    
    El Estado se va a fundar bajo la certeza de una constitución democrática llevada por hombres de bien, llenos de virtud y razón. La composición de la ciudad y su economía va a tener necesidades y la naturaleza dictara cual va a ser la fuerza corporal que llevara a cabo estas tareas. Todo esto ocultándose bajo la fortaleza de murallas y un independiente comercio.

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 Bibliografía
Aristóteles, La política, Grupo Editorial Tomo, México, 2007, pp. 256



domingo, 14 de septiembre de 2014

El príncipe-Nicolás Maquiavelo

La lectura de “El príncipe” de Nicolás Maquiavelo alude al comportamiento de los gobernantes para con los gobernados además, menciona como los Estados se pueden heredar, gobernar, y llevar de diferentes maneras siempre bajo el correcto liderazgo que tengan “los príncipes”. No solo son las normas que rigen y establecen las riendas del Estado, es saber las artes de la guerra y no ser despreciado y odiado, mejor ser temido y amado.
    
    El primer principado que se coloca en el libro son los “hereditarios”, estos son aquellos pueblos que han estado bajo una dinastía por largo tiempo y la consecuencia es la costumbre que surge de los ciudadanos para con el gobernante. El príncipe que por herencia es el nuevo encargado de la ciudad debe ser un príncipe natural, tener menos razones para ofender y así, ganar el amor del pueblo. No debe de tener vicios excesivos pues estos generan el odio.
    
    El siguiente es el tipo de “principado mixto”. En término general: son los Estados agregados a un conjunto anterior. En este tipo de principado el problema no es ganar los pueblos, si no conservarlos. Maquiavelo nos revela que al adherir un pueblo a otros con nuevas leyes no se debe de ofender a los dominados y ayudar a los amigos pero con ciertas restricciones, ofender e imponerse violentamente ocasiona la rebelión de los pueblos y es probable que se pierdan más rápido.
    
     Cuando hay Estados agregados al anterior, o son de la misma lengua y provincia, o no lo son. Cuando lo son es fácil conservarlos pero hay dos grandes condiciones, la primera condición es borrar la línea del príncipe que antes gobernaba, pues al quedar alguien del linaje vivo podría causar conspiraciones y amotinarse contra el nuevo gobernante. La segunda condición es respetar las costumbres y las leyes de las cuales gozaban los ciudadanos, de esta manera crear armonía. Sin embargo cuando tienen idioma, costumbres y se rigen bajo sus propias leyes es difícil conservar el país, puesto que los ciudadanos al verse impuestos por otras leyes causaran desordenes en la ciudad.
   
    La solución a este problema es que el príncipe se vaya a vivir al lugar dominado, esto es con el afán de agilizar las medidas de prevención pues al realizarse algún alboroto social el príncipe tomara las medidas recomendadas, en cambio si está lejos para cuando la noticia le llegue será ya muy tarde. También se pueden establecer colonias, su función radica en intimidar a los demás ciudadanos haciéndoles ver que despojan a pueblerinos de sus casas dejándolos pobres y aislados sin posibilidad de causar una rebelión.
   
    Para gobernar a los estados que se rigen bajo sus propias leyes hay tres formas de hacerlo: radicarse en el, dejarlo regir por sus propias leyes haciéndolo pagar tributo y gobernándolo por un corto número de personas o bien, destruirlo.
    
    El destruir un Estado es aplastar al pueblo para no dejar personas con sentimiento de venganza ni libertad. Ya hecho esto se introduce un nuevo príncipe seleccionado ya sea por talento, suerte o virtud, este buscara oprimir a los pueblos introduciendo nuevas leyes y gobernando con armas y creencias pero, los príncipes que solo se sostengan por la voluntad y la fortuna no conocerán el mando y no serán virtuosos, pues aquellos que nacen de repente no tienen raíces para que los sostengan del tiempo adverso, solo fijando la atención en la fortuna ajena y su ambición.
    
    Aquellos que se posicionan en el Estado por crímenes son los que llenos de perversidades y delitos llegan a ocupar ese cargo. Estos príncipes adquieren el poder pero no la gloria. La forma de gobernar será dependiendo del bien o mal uso que hacen de la crueldad, y esta misma asegura su posición en el poder, solo usaran la crueldad de sus castigos una vez por absoluta necesidad de asegurarse. Al vivir en una vida llena de castigos se cansaran alguna vez de ser reprimidos y se revelaran sin embargo, si solo se utiliza una vez bastara para que después gozan de los privilegios. Así conquistan por fuerza de beneficios.
    
    El principado llevado de una manera civil es gracias al favor de los compatriotas apoyándose del pueblo o de los nobles. Cuando el principado es escogido por el pueblo elegirán  a uno de entre ellos para que los gobierne, y cuando los nobles lo asignan siempre es un individuo para corromper y llevar hacia sus intereses.
    
     El príncipe contara con una plaza fuerte levantando un buen ejército. Encontramos distintas clases de milicias y soldados mercenarios, están los propios, mercenarios, auxiliares y los mixtos. De estos cuatro los únicos adecuados al Estado son los propios, pues serán los únicos en obedecer al príncipe, los mercenarios lo único que esperan es el pago del príncipe y no les importa pelear, además de ser débiles para la guerra. Los soldados auxiliares es como pelear con armas ajenas, estos son llamados de otro país para dominar un pueblo sin embargo cuando estos ganan no ceden al auxilio del príncipe que los llamo y las tierras ganadas son para su gobernador.
    
     El príncipe debe de dirigir a su ejército, Maquiavelo nos dice que está es la única obligación que el gobernante debe tener. Debe ser bueno en armas y ejercitarse en tiempos de paz, con el fin de estar preparados en momento de entrar a una guerra. Las prioridades del príncipe deben de ser la acción y el estudio. Con la acción se pretende acostumbrar el cuerpo a las fatigas y conocer la naturaleza que lo rodea, así podrán defender la ciudad con el conocimiento práctico de su terreno. Y en la mente es el analizar la historia, las acciones de sus hombres en las victorias y derrotas preparando planes de ataque y de defensa.
    
     El príncipe debe ser temido por que el pueblo siempre hablara mejor de un príncipe temido pero que es justo. Estimado por hacer cumplir sus derechos, no debe apoderarse de bienes ni de mujeres de los hombres del pueblo. Asegurar las victorias pareciendo grande e ilustre para ser venerado. Además de estas características se acompaña de secretarios y aduladores, hombres de bien y verdad que aconsejan al príncipe.
  
    La conducta del príncipe y la libertad restringida que de, tanto a los ciudadanos como al ejercito dependerá de los valores que lo construyan al príncipe, siendo el por virtuoso y no por suerte.

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Bibliografía

Nicolás Maquiavelo. El príncipe, México, Editores Mexicanos Unidos. Colección: Grandes de la literatura, 2008, pp. 148





La República-Platón

En la obra “La república” de Platón se profundiza sobre el concepto de justicia ¿qué es realmente lo justo y como se construye dentro de la sociedad? se contextualiza con la sabiduría de los hombres para formar un estado, se funde con la filosofía de los gobernantes para liderar de manera correcta, divide las clases sociales para el buen funcionamiento dentro de la ciudad  y lo más importante, guía el arte del alma dentro de lo bueno, lo bello y lo conveniente.
    
    Desmenuzando los diálogos que abate con sabiduría Sócrates, se deduce que la justicia es un valor innato que la sociedad trajo consigo y se  moldeo de acuerdo a las cualidades de sus ciudadanos adaptando su método de convivencia dentro del estado. La justicia es un proyecto político de armonía en la sociedad y de sabiduría en los grandes hombres y mujeres, no se puede definir como decir la verdad, se define como el quehacer de cada individuo en colaboración con otro. Hacer lo que le corresponde a cada quien de la mejor manera.
    
    Las asociaciones son útiles para la paz, y la paz es útil en la justicia. Esta como excelencia humana no perjudica al amigo ni al enemigo, es sabiduría, es naturaleza. Justicia es lo conveniente. Al pasar de los diálogos se discute sobre lo justo y lo injusto, si realmente el hombre justo recibe la paga por su buena voluntad. El hombre justo es aquel que es bueno de alma, que defiende y colabora con los de su entorno pero aun más importante es justo con aquellos hombres con son mayormente injustos. Es aquí donde se culmina la prorroga de ¿Si la justicia estaba en todos? Y así lo es, por que hasta en las bandas de ladrones hay justicia dentro de ellos para no robarse a sí mismos.
    
    El hombre justo vivirá bien porque obra de la manera adecuada. En el estado como unidad de personas debe de haber justicia, así como la debe de haber los gobernantes y los gobernados.   
    
    Dentro de todas las conjugaciones que caen dentro de este concepto tan sonado llegamos al punto central de su verdadero significado, su nacimiento, su teoría y su práctica en el complejo sistema del conglomerado social. Aquí Platón hace retumbar en los oídos de sus receptores de dialogo el Estado y el Estado de lujo. El primero por un lado muestra el surgimiento del Estado como factor de supervivencia y el segundo como la estética de la avaricia del hombre por las riquezas y el poder, la guerra y la desdicha, de más relevancia… la aplicación de la justicia.
    
    El Estado nace cuando los individuos no se abastecen por su propia cuenta y necesitan muchas más cosas de las que ellos solos pueden producir. Cuando un hombre se asocia con otro es por una necesidad, los individuos deben de acatar una sola obligación y actividad y aquí viene de nuevo lo que es la justicia “Hacer cada quien lo que le corresponde”. Platón nos describe las tres necesidades por las cuales los individuos se agrupan y las únicas por las cuales deberían de estar juntos como una sociedad.
   
     La primera necesidad es la provisión de alimentos, la segunda es la vivienda y la tercera es la vestimenta, estas tres son las causas por las cuales comienza la asociación con otros hombres para intercambiar dentro de su disposición natural. Para la provisión de alimentos se necesita un cocinero, para la vivienda un edificador y para la vestimenta un tejedor con estas tres personas ya tenemos lo que es el Estado. Se necesitan solo pocas personas para ocuparse de una sola labor y satisfacer las necesidades en conjunto.
   
    Cuando la población se comienza a hacer más grande porque las necesidades crecen de acuerdo a la actividades que desempeñan, se da la ampliación del territorio y las divergentes actividades que surgen a través de las primeras tres primeras labores necesitan quien se haga cargo de ellas. Así es como surgen los mercaderes, los comerciantes y los asalariados.
   
    El otro concepto que tiene Platón es el Estado de lujo o enfiebrado. Dentro de este la población aumenta tanto en su número que la genta ya no tiene la visión en la necesidades por las cuales se agruparon. Ahora el interés está en la riqueza y los bienes que pueden obtener. Debido al número de individuos la demanda en las tierras aumenta y se tienen que expandir, el problema radica en que no es la única ciudad que está en expansión y cuando los límites chocan con los de otra ciudad comienzan los problemas geográficos y como consecuencia las guerras entrando en rigor el ejercito como protector de las riquezas en defensa propia.
  
    La sociedad está dividida en clases sociales y se clasifican de la siguiente manera: Oro son los guardianes, Plata el ejército, Bronce los labradores y Hierro los artesanos, las clases sociales se justifican en el buen funcionamiento de la sociedad y no se separaran de esta manera no habría manera de llevar el Estado organizadamente.
   
    Dentro de estas clases se divide la enseñanza en dos partes: la primer enseñanza es la música, las canciones con el ritmo de un modo de vivir ordenado y valeroso, mostrando el verdadero amor de forma moderada y armoniosa para el alma, después estaba la gimnasia, arte del cuerpo y su salud, el mantener de manera adecuada la eficacia de nuestro ser físico que mostraba la fortaleza, y por último la gramática, los valores morales por medio de las lecturas, las poesías y las letras. Esta primera forma de enseñar era para todas las clases dentro de la ciudad. Y la segunda enseñanza es la de la filosofía y la ciencia, esta solo era para la clase de Oro y Plata, los soldados y los gobernantes, no obstante la clase de nacimiento no denotaba la vida a la cual sería aferrado, si algún individuo clase plata mostraba ser clase oro, oro seria, y si algún clase oro mostraba ser clase bronce, bronce seria. 
    
     Dentro del estado la educación y como esta se impartía era de un gran interés puesto que la manera en la cual los ciudadanos expresaban sus conocimientos no en la mayoría de las veces eran de la mejor manera. Los pensamientos que implantaban en las niños difícilmente son borrados y se pueden cambiar, si mala información llegaba a oídos de ellos crecerían erróneamente. Tanto poetas, como escritores, como dramaturgos y cualesquiera profesión involucrara un acto social de expresión oral tendría que ser arduamente vigilada y controlada por los sabios o inteligentes que residen en la ciudad.
   
     No era la forma de expresarse o que lo hicieran, era lo que decían.       Muchas veces los poetas en sus versos mezclaban la muerte con el hades y el gran sufrimientos que las almas en pena pasaban, transmitiendo el miedo por las mentiras de sus prosas, afectando el estado anímico del ejercito a la hora de defender su ciudad, pues al haber atestiguado las temibles líneas de los artistas el morir por su ciudad era un gran miedo. No solo la manera de adúcar afectaba a los miembros más pequeños. Puliendo el estado encontrábamos más que las primeras necesidades.
   
    El papel de las mujeres en el Estado ofrecía la oportunidad de la igualdad de género, no solo los hombres podrían ser guardianes, si las mujeres demostraban y exponían su ser honesto podrían llegar a serlo. Su papel en la sociedad era el de la enseñanza y la procreación de una mejor raza.
  
     El estado y el complejo conglomerado de individuos y leyes que lo acompañan, guiados por el sapientísimo guardián o gobernante.
Ser gobernante no significaba que fuera una persona satisfecha por el puesto que ocupa, el bien del estado esta siempre por encima de los gobernantes. El gobernante tenía que salir de las filas del ejército aguardando el momento de ser un anciano dedicado a la filosofía del estado. Tenía que ser una persona consagrada con la verdad pasando por pruebas de dolor y placer, carentes de injusticias para poder ser justos. El hombre podrá ser funcional cuando su razón mande y la ira obedezca.

    El Gobernador debe de ser un filósofo y buscar al estado no el estado a él, debe de amar el aprender y conocer, debe de ser justo con él y con todos, resaltando siempre la razón y preservando las cuatro facciones que se generan en el alma: la inteligencia, el pensamiento discursivo, la creencia y la conjetura. El hombre sabio debe de fundar la ciudad en templanza, valor, prudencia y justicia, la regulación de estos cuatro valores en las clases sociales hacen la justicia y la perfección del estado.
    
   Como se ve los conceptos que tornan al estado dentro del contexto político y de bienestar social caben en la perfecta regulación de la justicia, la filosofía y las necesidades que juntaron a los hombres. El bien es la base de toda creencia ética y política, responsable del conocimiento y la vida. 

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Platón, La República, Primera edición, España 1988, P. 457.

viernes, 22 de agosto de 2014

Estado, régimen político y gobierno - Rosendo Bolívar Meza



El control social, que hecho por la sociedad misma no puede ser parte funcional de sus vidas, de sus proyectos económicos, ni mucho menos de las confrontaciones con las cuales lidian. El proletariado que construyendo el modo de vida igualitario y con una esperanza socialista deslinda el poder que no puede tener en su entorno, se desvanece en una nube de jurisdicciones capitalistas y monetarias envueltas bajo la llave de los poderosos burgueses, protegidos siempre por el sistema al cual estamos atados. Estado, régimen y gobierno la opresión legal del sector social.
           
      Estado, es aquel concepto que se refiere a una forma de organización social, económica, política, soberana y coercitiva. Como se menciona, el estado debe de llevar a cabo la práctica de una organización igualitaria dentro de los diferentes sectores de la sociedad y realmente no es que no tenga una organización, la tiene, pero no de la manera estructurada dentro del ámbito socialista que todos esperamos.
                  
    El estado en el ámbito económico y burgués (el de mayor importancia) constituye la estrecha relación del capital y el trabajo, actuando como el mediador y divisor de estos dos. La opresión que ejerce sobre las clases sociales que están por debajo de su status (la del trabajo) y las clases sociales que están dentro del nivel que regula las actividades y la explotación del estado (los burgueses) hacen que el papel que juega sea el de un órgano de dominación de la clase obrera.
                
   La preocupación del estado no se encuentra en los intereses de los ciudadanos, se encuentra en la actividad regeneradora del capital a favor de la clase burguesa.
                 
   La preocupación del estado no se encuentra en los intereses de los ciudadanos, se encuentra en la regulación económica de las instituciones políticas que conforman el concepto de estado y que a su vez toman la forma  de la clase social dominante.
             
    Pero para poder actuar dentro del entorno social, y poder hacer creer que es un sistema debe de “tratar” de actuar como uno, y su participación dentro de este contexto está en la regulación económica utilizando el “estado de excepción”. Lo que hace es aparentar preocuparse por los derechos de la sociedad y darles ciertas libertades, como lo pueden ser: el derecho al voto, las agrupaciones sociales, organizaciones sociales, etc. Es hasta este punto donde el estado cambia y se ve en su faceta de bipolaridad, cambiando drásticamente, suspendiendo y restringiendo los derechos de los ciudadanos parcial o totalmente por alguna situación extraordinaria.
                  
     Esto no es personal, es sencillamente capitalismo.
               
   Estas situaciones no solo afectan a la sociedad en un nivel nacional, el capitalismo ha ampliado sus fronteras tomando impulso en los países dominantes europeos expandiéndose y filtrándose por la economía de los países. El capitalismo en la periferia. Es en una pequeña definición, el desarrollo del subdesarrollo.
           
     El capitalismo en la periferia toma cuenta cuando los países que no tienen un fuerte capital son dominados y corrompidos por algún gran capitalismo que se adhiere a su economía, explotando sus recursos y tomando cuenta no del capitalismo global que expande la gama de posibilidades para la nación en desarrollo, si no para la gama de posibilidades de los inversionistas y de nuevo, burgueses que concentran sus capacidades económicas en las metrópolis de sus ciudades.
          
    Sin embargo el concepto que tenemos por estado no es del todo su composición, de hecho es una forma que adapta del régimen político. El régimen político depende de la fase en que se encuentre el proceso de acumulación, de la estructura y conformación de las clases sociales. Es el conjunto de instituciones políticas por medio de las cuales el estado organiza las clases sociales.
         
    Para hacer una comparación, el régimen político es el que se encarga de la correlación de las clases sociales y el estado es el que cumple con la función regeneradora del capital. Esta dictadura tiene como fin la defensa capitalista del estado, asumiendo una forma burguesa. La correlación en las clases sociales es la opresión frente a las clases más altas. El régimen nos limita confrontándonos con las demás clases y el estado se encarga de tomar el capital de la disputa, junto con las demás instituciones que toman en cuenta la expresión de este régimen.
         
    Debemos de tomar en cuenta que el régimen político debe de tener relación con el estado al cual esta dominando, no se puede tener un régimen político de tipo capitalista dentro del contexto de un estado con antecedentes populares y liberales dentro de la sociedad. La autonomía relativa del estado se da de acuerdo a sus clases sociales, cultura y antecedentes históricos que predominan en el país al cual se le quiere implantar el método globalizado.
         
    Con los conceptos que tenemos de estado y régimen político, en un significado más grande tenemos lo que es el gobierno. El gobierno como la matriz de todas las disputas económicas y de la opresión que se ejerce capital y socialmente, ya no se trata de una serie de instituciones con valores que nos llevan a la burguesía, ni las normas bajos las cuales se acatan los servicios del estado, el gobierno es el aparato administrativo del estado, la personificación y funcionamiento a través de personas y órganos encargados de repartir y autorizar las acciones del régimen político. El gobierno habla en nombre del estado.
          
    En conclusión, vivimos dentro de un sistema que no solo tiene una estructura nacional, el poder que fomenta dentro de su complejo órgano de gobierno tiene una dimensión internacional. El poder del obrero que planto en su fuerza de trabajo para la construcción del orden social fue aprovechado por las ciencias económicas que explotan a la misma sociedad que la creo, elevándose por encima de ellos y siendo tomada por la clase social más alta, derrocar este sistema no es opción por qué económicamente es universal, cambiar el sistema aun es opción, antes de que la clase trabajadora desaparezca y la burguesa se divida para seguir con esta cadena de abusos. Ya lo había mencionado antes, no es nada personal.

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Bibliografía


Rosendo Bolívar Meza, Estado, régimen político y gobierno, Revista mexicana de ciencias políticas, núm. 134, México, UNAM/FCPyS, octubre-diciembre, 1988, pp. 143-157.