domingo, 14 de septiembre de 2014

La República-Platón

En la obra “La república” de Platón se profundiza sobre el concepto de justicia ¿qué es realmente lo justo y como se construye dentro de la sociedad? se contextualiza con la sabiduría de los hombres para formar un estado, se funde con la filosofía de los gobernantes para liderar de manera correcta, divide las clases sociales para el buen funcionamiento dentro de la ciudad  y lo más importante, guía el arte del alma dentro de lo bueno, lo bello y lo conveniente.
    
    Desmenuzando los diálogos que abate con sabiduría Sócrates, se deduce que la justicia es un valor innato que la sociedad trajo consigo y se  moldeo de acuerdo a las cualidades de sus ciudadanos adaptando su método de convivencia dentro del estado. La justicia es un proyecto político de armonía en la sociedad y de sabiduría en los grandes hombres y mujeres, no se puede definir como decir la verdad, se define como el quehacer de cada individuo en colaboración con otro. Hacer lo que le corresponde a cada quien de la mejor manera.
    
    Las asociaciones son útiles para la paz, y la paz es útil en la justicia. Esta como excelencia humana no perjudica al amigo ni al enemigo, es sabiduría, es naturaleza. Justicia es lo conveniente. Al pasar de los diálogos se discute sobre lo justo y lo injusto, si realmente el hombre justo recibe la paga por su buena voluntad. El hombre justo es aquel que es bueno de alma, que defiende y colabora con los de su entorno pero aun más importante es justo con aquellos hombres con son mayormente injustos. Es aquí donde se culmina la prorroga de ¿Si la justicia estaba en todos? Y así lo es, por que hasta en las bandas de ladrones hay justicia dentro de ellos para no robarse a sí mismos.
    
    El hombre justo vivirá bien porque obra de la manera adecuada. En el estado como unidad de personas debe de haber justicia, así como la debe de haber los gobernantes y los gobernados.   
    
    Dentro de todas las conjugaciones que caen dentro de este concepto tan sonado llegamos al punto central de su verdadero significado, su nacimiento, su teoría y su práctica en el complejo sistema del conglomerado social. Aquí Platón hace retumbar en los oídos de sus receptores de dialogo el Estado y el Estado de lujo. El primero por un lado muestra el surgimiento del Estado como factor de supervivencia y el segundo como la estética de la avaricia del hombre por las riquezas y el poder, la guerra y la desdicha, de más relevancia… la aplicación de la justicia.
    
    El Estado nace cuando los individuos no se abastecen por su propia cuenta y necesitan muchas más cosas de las que ellos solos pueden producir. Cuando un hombre se asocia con otro es por una necesidad, los individuos deben de acatar una sola obligación y actividad y aquí viene de nuevo lo que es la justicia “Hacer cada quien lo que le corresponde”. Platón nos describe las tres necesidades por las cuales los individuos se agrupan y las únicas por las cuales deberían de estar juntos como una sociedad.
   
     La primera necesidad es la provisión de alimentos, la segunda es la vivienda y la tercera es la vestimenta, estas tres son las causas por las cuales comienza la asociación con otros hombres para intercambiar dentro de su disposición natural. Para la provisión de alimentos se necesita un cocinero, para la vivienda un edificador y para la vestimenta un tejedor con estas tres personas ya tenemos lo que es el Estado. Se necesitan solo pocas personas para ocuparse de una sola labor y satisfacer las necesidades en conjunto.
   
    Cuando la población se comienza a hacer más grande porque las necesidades crecen de acuerdo a la actividades que desempeñan, se da la ampliación del territorio y las divergentes actividades que surgen a través de las primeras tres primeras labores necesitan quien se haga cargo de ellas. Así es como surgen los mercaderes, los comerciantes y los asalariados.
   
    El otro concepto que tiene Platón es el Estado de lujo o enfiebrado. Dentro de este la población aumenta tanto en su número que la genta ya no tiene la visión en la necesidades por las cuales se agruparon. Ahora el interés está en la riqueza y los bienes que pueden obtener. Debido al número de individuos la demanda en las tierras aumenta y se tienen que expandir, el problema radica en que no es la única ciudad que está en expansión y cuando los límites chocan con los de otra ciudad comienzan los problemas geográficos y como consecuencia las guerras entrando en rigor el ejercito como protector de las riquezas en defensa propia.
  
    La sociedad está dividida en clases sociales y se clasifican de la siguiente manera: Oro son los guardianes, Plata el ejército, Bronce los labradores y Hierro los artesanos, las clases sociales se justifican en el buen funcionamiento de la sociedad y no se separaran de esta manera no habría manera de llevar el Estado organizadamente.
   
    Dentro de estas clases se divide la enseñanza en dos partes: la primer enseñanza es la música, las canciones con el ritmo de un modo de vivir ordenado y valeroso, mostrando el verdadero amor de forma moderada y armoniosa para el alma, después estaba la gimnasia, arte del cuerpo y su salud, el mantener de manera adecuada la eficacia de nuestro ser físico que mostraba la fortaleza, y por último la gramática, los valores morales por medio de las lecturas, las poesías y las letras. Esta primera forma de enseñar era para todas las clases dentro de la ciudad. Y la segunda enseñanza es la de la filosofía y la ciencia, esta solo era para la clase de Oro y Plata, los soldados y los gobernantes, no obstante la clase de nacimiento no denotaba la vida a la cual sería aferrado, si algún individuo clase plata mostraba ser clase oro, oro seria, y si algún clase oro mostraba ser clase bronce, bronce seria. 
    
     Dentro del estado la educación y como esta se impartía era de un gran interés puesto que la manera en la cual los ciudadanos expresaban sus conocimientos no en la mayoría de las veces eran de la mejor manera. Los pensamientos que implantaban en las niños difícilmente son borrados y se pueden cambiar, si mala información llegaba a oídos de ellos crecerían erróneamente. Tanto poetas, como escritores, como dramaturgos y cualesquiera profesión involucrara un acto social de expresión oral tendría que ser arduamente vigilada y controlada por los sabios o inteligentes que residen en la ciudad.
   
     No era la forma de expresarse o que lo hicieran, era lo que decían.       Muchas veces los poetas en sus versos mezclaban la muerte con el hades y el gran sufrimientos que las almas en pena pasaban, transmitiendo el miedo por las mentiras de sus prosas, afectando el estado anímico del ejercito a la hora de defender su ciudad, pues al haber atestiguado las temibles líneas de los artistas el morir por su ciudad era un gran miedo. No solo la manera de adúcar afectaba a los miembros más pequeños. Puliendo el estado encontrábamos más que las primeras necesidades.
   
    El papel de las mujeres en el Estado ofrecía la oportunidad de la igualdad de género, no solo los hombres podrían ser guardianes, si las mujeres demostraban y exponían su ser honesto podrían llegar a serlo. Su papel en la sociedad era el de la enseñanza y la procreación de una mejor raza.
  
     El estado y el complejo conglomerado de individuos y leyes que lo acompañan, guiados por el sapientísimo guardián o gobernante.
Ser gobernante no significaba que fuera una persona satisfecha por el puesto que ocupa, el bien del estado esta siempre por encima de los gobernantes. El gobernante tenía que salir de las filas del ejército aguardando el momento de ser un anciano dedicado a la filosofía del estado. Tenía que ser una persona consagrada con la verdad pasando por pruebas de dolor y placer, carentes de injusticias para poder ser justos. El hombre podrá ser funcional cuando su razón mande y la ira obedezca.

    El Gobernador debe de ser un filósofo y buscar al estado no el estado a él, debe de amar el aprender y conocer, debe de ser justo con él y con todos, resaltando siempre la razón y preservando las cuatro facciones que se generan en el alma: la inteligencia, el pensamiento discursivo, la creencia y la conjetura. El hombre sabio debe de fundar la ciudad en templanza, valor, prudencia y justicia, la regulación de estos cuatro valores en las clases sociales hacen la justicia y la perfección del estado.
    
   Como se ve los conceptos que tornan al estado dentro del contexto político y de bienestar social caben en la perfecta regulación de la justicia, la filosofía y las necesidades que juntaron a los hombres. El bien es la base de toda creencia ética y política, responsable del conocimiento y la vida. 

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Platón, La República, Primera edición, España 1988, P. 457.

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