El control social, que hecho
por la sociedad misma no puede ser parte funcional de sus vidas, de sus
proyectos económicos, ni mucho menos de las confrontaciones con las cuales
lidian. El proletariado que construyendo el modo de vida igualitario y con una
esperanza socialista deslinda el poder que no puede tener en su entorno, se
desvanece en una nube de jurisdicciones capitalistas y monetarias envueltas
bajo la llave de los poderosos burgueses, protegidos siempre por el sistema al
cual estamos atados. Estado, régimen y gobierno la opresión legal del sector
social.
Estado, es aquel concepto que se refiere a una
forma de organización social, económica, política, soberana y coercitiva. Como
se menciona, el estado debe de llevar a cabo la práctica de una organización
igualitaria dentro de los diferentes sectores de la sociedad y realmente no es
que no tenga una organización, la tiene, pero no de la manera estructurada
dentro del ámbito socialista que todos esperamos.
El
estado en el ámbito económico y burgués (el de mayor importancia) constituye la
estrecha relación del capital y el trabajo, actuando como el mediador y divisor
de estos dos. La opresión que ejerce sobre las clases sociales que están por
debajo de su status (la del trabajo) y las clases sociales que están dentro del
nivel que regula las actividades y la explotación del estado (los burgueses)
hacen que el papel que juega sea el de un órgano de dominación de la clase
obrera.
La preocupación del estado no se encuentra
en los intereses de los ciudadanos, se encuentra en la actividad regeneradora
del capital a favor de la clase burguesa.
La
preocupación del estado no se encuentra en los intereses de los ciudadanos, se
encuentra en la regulación económica de las instituciones políticas que
conforman el concepto de estado y que a su vez toman la forma de la clase social dominante.
Pero para poder actuar dentro del entorno
social, y poder hacer creer que es un sistema debe de “tratar” de actuar como
uno, y su participación dentro de este contexto está en la regulación económica
utilizando el “estado de excepción”. Lo que hace es aparentar preocuparse por
los derechos de la sociedad y darles ciertas libertades, como lo pueden ser: el
derecho al voto, las agrupaciones sociales, organizaciones sociales, etc. Es
hasta este punto donde el estado cambia y se ve en su faceta de bipolaridad,
cambiando drásticamente, suspendiendo y restringiendo los derechos de los ciudadanos
parcial o totalmente por alguna situación extraordinaria.
Esto
no es personal, es sencillamente capitalismo.
Estas
situaciones no solo afectan a la sociedad en un nivel nacional, el capitalismo
ha ampliado sus fronteras tomando impulso en los países dominantes europeos
expandiéndose y filtrándose por la economía de los países. El capitalismo en la
periferia. Es en una pequeña definición, el desarrollo del subdesarrollo.
El capitalismo en la periferia toma cuenta
cuando los países que no tienen un fuerte capital son dominados y corrompidos
por algún gran capitalismo que se adhiere a su economía, explotando sus
recursos y tomando cuenta no del capitalismo global que expande la gama de
posibilidades para la nación en desarrollo, si no para la gama de posibilidades
de los inversionistas y de nuevo, burgueses que concentran sus capacidades
económicas en las metrópolis de sus ciudades.
Sin
embargo el concepto que tenemos por estado no es del todo su composición, de
hecho es una forma que adapta del régimen político. El régimen político depende de la fase en
que se encuentre el proceso de acumulación, de la estructura y conformación de
las clases sociales. Es el conjunto de instituciones políticas por medio de las
cuales el estado organiza las clases sociales.
Para
hacer una comparación, el régimen político es el que se encarga de la
correlación de las clases sociales y el estado es el que cumple con la función
regeneradora del capital. Esta
dictadura tiene como fin la defensa capitalista del estado, asumiendo una forma
burguesa. La correlación en las clases sociales es la opresión frente a las
clases más altas. El régimen nos limita confrontándonos con las demás clases y
el estado se encarga de tomar el capital de la disputa, junto con las demás
instituciones que toman en cuenta la expresión de este régimen.
Debemos
de tomar en cuenta que el régimen político debe de tener relación con el estado
al cual esta dominando, no se puede tener un régimen político de tipo
capitalista dentro del contexto de un estado con antecedentes populares y liberales
dentro de la sociedad. La autonomía relativa del estado se da de acuerdo a sus
clases sociales, cultura y antecedentes históricos que predominan en el país al
cual se le quiere implantar el método globalizado.
Con
los conceptos que tenemos de estado y régimen político, en un significado más
grande tenemos lo que es el gobierno. El gobierno como la matriz de todas las
disputas económicas y de la opresión que se ejerce capital y socialmente, ya no
se trata de una serie de instituciones con valores que nos llevan a la
burguesía, ni las normas bajos las cuales se acatan los servicios del estado,
el gobierno es el aparato administrativo del estado, la personificación y
funcionamiento a través de personas y órganos encargados de repartir y
autorizar las acciones del régimen político. El
gobierno habla en nombre del estado.
En conclusión, vivimos dentro de un
sistema que no solo tiene una estructura nacional, el poder que fomenta dentro
de su complejo órgano de gobierno tiene una dimensión internacional. El
poder del obrero que planto en su fuerza de trabajo para la construcción del
orden social fue aprovechado por las ciencias económicas que explotan a la
misma sociedad que la creo, elevándose por encima de ellos y siendo tomada por
la clase social más alta, derrocar este sistema no es opción por qué económicamente
es universal, cambiar el sistema aun es opción, antes de que la clase
trabajadora desaparezca y la burguesa se divida para seguir con esta cadena de
abusos. Ya lo había mencionado antes, no es nada personal.
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Bibliografía
Rosendo
Bolívar Meza, Estado, régimen político y
gobierno, Revista
mexicana de ciencias políticas, núm. 134, México, UNAM/FCPyS,
octubre-diciembre, 1988, pp. 143-157.
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