El libro “Espíritu de las
leyes” no es referente a las leyes que existen y cuáles son sus normas, mejor
dicho por Montesquieu, es del espíritu, porque habla de las relaciones que
pueden tener las leyes en diversas cosas y entre ellas.
Las leyes son las relaciones naturales
derivadas de la naturaleza de las cosas, son la esencia y subsistencia de todo.
Mismas leyes que rigen a Dios “obra según
las reglas porque las conoce; las conoce por que el la hizo; las hizo porque
están en relación con su sabiduría y su poder”. Existen cuatro tipos de
leyes naturales derivadas de la constitución de nuestro ser; la idea de un
creador siendo la primera por el conocimiento del hombre sobre su debilidad;
Buscar sus alimentos, siendo la segunda por el conocimiento de sus necesidades;
Acción reciproca de los sexos diferentes, siendo la tercera al unirlos por el
temor y supervivencia; Vivir juntos por el deseo, siendo la cuarta.
Cuando entran en sociedad empieza el estado
de guerra y la lucha entre particulares, teniendo lugar el derecho de gentes
que regula la relación entre pueblos, el derecho político regulando la relación
entre gobernantes y gobernados, y el derecho civil que regula la relación entre
ciudadanos. En estos estados hay tres especies de gobiernos: el Republicano,
que es el pueblo soberano eligiendo a sus monarcas y magistrados guiados por un
senado que hará durar la democracia y la prosperidad siendo llevado por la
virtud, el Monárquico donde el gobierno es uno solo por leyes fundamentales y
el monarca sigue una constitución llevada por el honor, por último el Despótico
llevado por un hombre, perezoso, ignorante, libertino que satisface sus
caprichos imprimiendo el temor.
La educación es muy importante porque la
base de estas repúblicas se puede sentar en ellas, como es en el Estado
Monárquico ya que su educación busca enseñarles cuando salgan de la escuela,
exigiendo política en los modales y buscando elevar el corazón, no obstante la
educación de los gobiernos despóticos busca limitar de cualquier forma el
estudio, fomentando la pobre educación familiar y las repúblicas buscan educar
con honor. Es claro que la forma de educar influye directamente en la población
que forma los gobiernos y como estos se plasman.
Igual de importante es la virtud en los
legisladores y en los estados políticos; se puede traducir como el amar a la
República. El amar a la República en la democracia es tener a amor a la
igualdad. Así teniendo virtud, frugalidad y siendo sobrio un hombre puede llevar
el Estado, siempre bajo las layes que limiten su precipitación. Tienen que
llevarse con honor para obtener la subordinación del pueblo, que empieza por
los jóvenes que respetan a los viejos y los viejos que se respetan a ellos
mismos.
Referente al control que ejercerá el
gobierno sobre sus leyes criminales, cuanto más se acerque este al gobierno de
la República, más fija debe ser la manera de juzgar. En la monarquía el juez
juzga con ayuda de las layes. En el despótico el juez juzga por sí solo. Lo que
se debe de aplicar es un soberano que coloque magistrados para que ellos
juzguen por él, así el príncipe no se exhibe y no pierde su gracia de soberano
que tiene, además, en este gobierno regular se puede acusar con los
magistrados, depositando nuestra confianza en ellos, para que actúen. Se puede
servir de toda forma de penas, pero sin ser extremas colocándolas en un plano
de la vergüenza de vivir el castigo.
En estos gobiernos el lujo es la comodidad
lograda del trabajo de otros. No puede haber lujo en un país con igualdad de
riqueza, pues el lujo crece con la vanidad de los hombres. Pasamos ahora, al
papel que desempeña la mujer, su condición en la sociedad es principalmente: de
lujo y vanidad. Se les tiene siempre bajo tutela o autoridad de un marido.
Siendo culpables por el deseo que inculcan.
La corrupción en los gobiernos nace de sus
principios. En la democracia surge porque el individuo quiere ser igual del que
él eligió para que lo mandara. En la monarquía se da cuando el gobernador va
cerrando los privilegios de las ciudades, pensando que su capital es el Estado
y, en el despotismo basándose en el temor, la corrupción se hace esperar por
esa misma razón. Para defender el Estado, lo mejor es implantar un gobierno
federal. Al ser el convenio entre varios pueblos, la llegada de un enemigo solo
representa una parte del problema, influye también el tamaño que este tenga,
pues debe de ser un estado del tamaño que pueda favorecer la rapidez para
protegerlo. La otra forma de defensa es la guerra, en la cual matar está
permitido por la ley natural de resguardar la vida, como si fuera un individuo
el Estado.
En la guerra se toma la vida del enemigo
porque este amenaza con quitarnos la vida. No es como en el Estado, que cuando
alguien atenta contra nuestra propiedad podemos ir con un jurado e imponer
castigo mediante las leyes, sin embargo esta en las manos del príncipe no hacer
correr la sangre cuando por razón puede alzarse en virtud, es mejor no ganarse
fama por fuerzas y hacérsela por inteligente.
En lo referente a la conquista tiene la esencia
de la guerra. Cuando un conquistador se hace del pueblo es importante tomar en
cuenta que la conquista es una adquisición de otro pueblo, por lo tanto no se
puede destruir ya que su espíritu es de uso y conservación. Y como se toma de
conservación es importante que para prosperar el nuevo orden se respeten en el
pueblo conquistado la vida, las leyes y las costumbres. Viéndolo desde otra
perspectiva la conquista no necesariamente es mala para el pueblo, ya que
existe la razón de que el pueblo en su anterior gobierno haya tenido un
príncipe opresor que no cumpliera las leyes y tuviera el espíritu de los
individuos quebrantados. Por lo tanto la conquista puede ser muy beneficiosa,
siempre que las circunstancias lo permita la esencia de las cosas puede tomar
un rumbo diferente, en el caso de la conquista se toma un pueblo oprimido y con
la llegada de un nuevo príncipe se libera.
En un Estado deben existir leyes que formen
la libertad política, que aseguren la estancia jurídica del individuo establecida
por normas que lo respalden, y no solo su persona, deben asegurar sus propiedades y su relación con los individuos.
Para Montesquieu la libertad está en poder hacer lo que se debe querer, es el
derecho que tienen los individuos en sociedad de hacer lo que ellos decidan
mejor siempre y cuando este dentro de las leyes. También nos menciona la
libertad política, es aquella que su esencia se basa en darle tranquilidad de
espíritu a los ciudadanos, tranquilidad que tiene la confianza para que confíen
en su seguridad.
Ahora, hablando de leyes y quienes las
ejecutan, están las tres clases de poderes que todo estado debe tener: el poder
legislativo siendo el que hace y deroga las leyes, el poder ejecutivo
estableciendo la seguridad pública y el poder judicial castigando mediante las
leyes que los dos poderes anteriores promulgan. El poder legislativo debe estar
privado de hacer leyes de tributación, haciéndolas elegir estas por elección
popular, además el poder ejecutivo y el legislativo deben estar en cuerpos
diferentes y no en el mismo para evitar los gobiernos tiránicos.
Ahora, la libertad política está compuesta
por otras dos clases de libertades: la libertad filosófica y la libertad
política. La libertad filosófica se encarga de la voluntad del individuo dentro
del Estado, y la libertad política está en tener la seguridad o al menos creer
que se tiene. La libertad se transgrede cuando los delitos toman forma en el
Estado, y podemos encontrar cuatro formas diferentes. Los delitos ligados a la
religión, los delitos contra las buenas costumbres, los que atentan la
tranquilidad y los que van en contra de la seguridad, en los cuales la pena de
muerte es si excepción.
Tenemos que todas las cosas, leyes,
gobiernos, normas y todo aquel objeto que se ponga en relación con nosotros los
hombres, no solo tendrá el fin de la relación, si no que si esencia y su
espíritu conjugan más de lo que podemos apreciar en un estado superficial.
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Charles Louis Montesquieu, El espíritu de las leyes, Editorial
Purrúa, serie: Sepan cuantos, 2010, 18 edición, pp. 1-195
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