domingo, 5 de octubre de 2014

"La política" de Aristóteles

La política de Aristóteles toma al Estado y su ciencia como la conjunción de las virtudes de los hombres pasando por el amo y el esclavo, la economía, la ciudad perfecta, la educación, la protección de la nación y el matrimonio. Analiza las cualidades y defectos para la perfecta incorporación de estos al gobierno reintegrándolos por medio de la belleza, la paz y lo virtuoso todo esto como base de la armonía social.
    
   En el libro primero de “La política” de Aristóteles menciona la cuidad o asociación política como la búsqueda de beneficios por parte de los individuos en este conglomerado la naturaleza del hombre demanda la existencia de un amo y un esclavo, el amo tiene la inteligencia por ser capaz de la previsión por lo tanto tiene la autoridad y el mando, mientras que el esclavo tiene la fuerza corporal para la ejecución de las ordenes del amo por lo cual es el que obedece. Esto da paso a lo que se constituirá como la primera familia; Amo y esclavo.
    
    La naturaleza que existe en los hombres exige lo justo y esto es, que uno sirva y otro mande, claro, solo cuando la naturaleza lo declare y exista la amistad entre el amo y el esclavo lo que quiere decir que el amo demande lo que el esclavo sabe hacer, cuando sea por razones externas a la naturaleza la relación del amo y el esclavo se toma como efecto de una ley y una violencia. Ya pasando el primer vínculo familiar, estos vínculos en su conjunto forman la primera aldea, cuando la población crece las necesidades y la organización deben actualizarse.
    
    En la primer aldea el que rige será el más viejo, cuando el numero de aldeas y poblados aumente aparecerá la ciudad perfecta, su fin, la necesidad de vivir bien, el hombre al estar dotado de la palabra diferencia lo útil de lo perjudicial y lo justo de lo injusto tomando su más grande arma que la naturaleza le pudo dar, la virtud y la prudencia. Al ser la justicia la base de la sociedad constituye el orden social.   En la porción mínima de este Estado la justicia ya se implanta en la economía domestica y la distribución de los papales en la familia, el del amo como ingreso de bienes y de la voluntad más fuerte, la esposa como un individuo de virtud débil más nunca reprimido y los hijos como los de voluntad no formada.
    
    La economía doméstica da hincapié a las riquezas, Aristóteles nos dice que la economía es aquella que hace de cosas a los hombres de primera necesidad  para que pueda vivir bien, sin embargo la producción y la multiplicidad de instrumentos dan la obtención de bienes que son entendidos como riqueza, cuando esto en realidad es lo indispensable para ser feliz. Cuando el intercambio de productos se da en la necesidad que aumentar la riqueza ya no se puede hacer el cambio de un objeto por otro, apareciendo la moneda, el comercio al menudeo y la exportación e importación de productos y bienes creciendo como elementos de la riqueza el comercio y el salario.
    
    Los hombres que disfruten de la valentía y la generosidad aplicando el valor de la virtud a su entorno ese será el individuo digno de ser llamado amo, pues al tener la razón y la fuerza que liderada por su alma y no por las vanidades del cuerpo forjaran la paz como fin mediático de las confrontaciones sociales con los esclavos, empleados en el papel que la naturaleza les apropio con las fuerzas corporales y la obediencia.
    
    En el tercer libro de Aristóteles habla del Estado, el gobierno, el ciudadano y la constitución como la función de un concepto ayudando al pleno desarrollo del siguiente.
   
   En el Estado la población va a ser separada por las edades de los hombres al mismo tiempo esta clasificación descarta a los ancianos y a los jóvenes. Los ancianos son colocados en la sociedad como hombres ya jubilados y los jóvenes de tomaran como ciudadanos incompletos entonces ¿Quiénes son los verdaderos ciudadanos? Aristóteles nos dice que el rasgo del verdadero ciudadano va a ser aquel que goce de las funciones de juez en otras palabras las magistraturas.
    
  En la obra se coloca la siguiente interrogante ¿El Estado puede cambiar, o son los individuos los que lo cambian? El Estado es una asociación de ciudadanos que obedecen una constitución si la constitución cambia, cambia el Estado, variando de una constitución a otra y de una democracia a otra. El verdadero ciudadano es aquel que tiene voz para hablar y que lo cubre una ley pudiendo así gozar plenamente de sus derechos. Al tiempo que el Estado es para el hombre y el hombre para el Estado incluye la virtud de los ciudadanos de bien para hacer peso en este.
   
    El tener una propiedad dentro de la ciudad no te acredita como ciudadano, se es ciudadano cuando se participa en los poderes públicos llamados magistrados u hombres de política, estos ciudadanos se diferencian de los hombres libres, los magistrados son hombres de bien y virtuosos dueños de los intereses comunes, y el hombre libre es la combinación de la obediencia con la negligencia de seguir las ordenes. La constitución al ser hecha por magistrados tiene que ser soberana ante el gobierno.
    
     La constitución pura es la consulta de los intereses de la población, mientras que en cuanto cambien las costumbres de los hombres de bien por el corrompido interés en sus fines particulares aparece lo que es la constitución corrupta y la forma de expresarse en el gobierno que dictamina. Las formas de expresión en el Estado son por medio de: Tiranía (poder por medio de la fuerza y los intereses individuales del gobernante), Oligarquía (poder centrado en unos pocos) y la demagogia (Poder en el nombre del pueblo y para el pueblo). Con estas tres maneras de manipular el Estado se pierde su verdadero sentido que es el desenvolvimiento y comodidades de la existencia, se pierde la igualdad, la equidad política y la soberanía como la virtud e ilustración de cada individuo.  
    
    En el cuarto libro se habla de la vida más perfecta tomando como punto central al gobernante y la ubicación de la ciudad.
   
     La vida más perfecta toma a la virtud por guía. El gobernante de la ciudad debe de cumplir dos condiciones, la primera es tener un fin admirable, y segundo los actos que conduzcan a este fin. El gobernante debe ser una persona que reúna los tres bienes externos del cuerpo y del alma: virtud, razón y conducta. El gobernante debe de conocer a los habitantes y forjar entre ellos la armonía y el afecto.
    
     Puesto que a mejor constitución es la que permite al gobernante dar la mejor administración al pueblo, la mejor administración es la que da mejor felicidad y la felicidad es el desarrollo completo de la virtud absoluta como componente de las características que debe de tener el gobernante. Las aptitudes que se juntan son para el fin de gobernar la ciudad una ciudad que debe de tener una buena expansión territorial basta para la cantidad suficiente de individuos así como las condiciones del clima para cuidar la salud de sus habitantes.
    
     La ciudad debe de tener las rutas marítimas del comercio por mar y tierra así como la protección de muros contra los ataques enemigos en las guerras, sin embargo nos dice Aristóteles que el comercio debe depender del interior del Estado. Un país independiente se abastera así mismo sin la necesidad de exportar e importar productos para el cambio. De la ubicación del estado pasamos a la composición. Los grupos que conforman el Estado son: Labradores, artesanos, comerciantes, esclavos, ejercito, los jueces y legislativos, ricos y magistrados.
   
      En un Estado justo la igualdad es Justicia por lo tanto el gobernante debe de fijar la forma para repartir el poder y los legisladores llevar a los hombres a la virtud, teniendo como resultado: la naturaleza por ser hombre, las costumbres por ser bueno y la razón por ser inteligente. Para poder lograr esto la educación es primordial para el desarrollo de individuos virtuosos, desempeñando su cuerpo en los primeros años de vida para no deformar su estructura y que funcionaran en la guerra, a una edad de ocho años ilustrarlos con canciones y obras que inculcaran aprendizajes en ellos que les servirían para su fututo y finalmente cuando fueran adultos llenarlos de inteligencia y razón.
    
     Para poder lograr esto no solo se necesitaba de buenos magistrados, también era de buenos padres. Para poder tener un hijo en buenas condiciones los padres tenían que estar en edad reproductiva de poder procrear un hijo sano, ni muy jóvenes pero tampoco viejos para poder educar a los hijos en la plenitud mental de los padres.
    
    El Estado se va a fundar bajo la certeza de una constitución democrática llevada por hombres de bien, llenos de virtud y razón. La composición de la ciudad y su economía va a tener necesidades y la naturaleza dictara cual va a ser la fuerza corporal que llevara a cabo estas tareas. Todo esto ocultándose bajo la fortaleza de murallas y un independiente comercio.

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 Bibliografía
Aristóteles, La política, Grupo Editorial Tomo, México, 2007, pp. 256



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